Prepara una deliciosa pizza casera de queso y jamón York con un toque dulce de boniato. Receta fácil, económica y perfecta para toda la familia

Pizza casera de queso y jamón York y toques de boniato

¿Quién no ha tenido una noche de esas en las que el reloj va deprisa, los niños tienen hambre y la nevera parece que te guiña un ojo vacío? En mi casa, ha pasado más veces de las que puedo contar.

Y en esos momentos, la tentación de pedir algo a domicilio es fuerte, ¿verdad? Pero luego pienso en el bolsillo y en los ingredientes, y se me quitan las ganas.

Por eso, con los años he aprendido que tener un as bajo la manga para una cena rápida, rica y que de verdad alimente, es oro puro.

Y mirad, os cuento, la pizza casera de queso y jamón York es de esos comodines que nunca fallan. Es versátil, económica y, lo mejor de todo, podéis hacerla tan saludable como queráis sin que pierda ni una pizca de su encanto.

Desde que mis hijos eran pequeños, la noche de pizza casera era sagrada. Una forma maravillosa de terminar la semana, de sentarse todos juntos y de disfrutar sin prisas de algo hecho con cariño en casa.

Y esta versión que os traigo hoy, con un pequeño truco, os va a encantar por su sabor y por lo bien que os va a venir para aprovechar el horno.

El secreto de una buena pizza casera de queso y jamón York con el toque de Mila

Esta pizza no es solo una pizza; es una oportunidad de disfrutar de una cena sabrosa y equilibrada, hecha con vuestras manos y ajustada a vuestros gustos.

Con una masa finita y crujiente, una base de tomate que sabe a verdad, el punto salado y aromático del queso Manchego curado y el orégano, y la suavidad del jamón York, ya sería perfecta.

Pero le añadimos unas hebras finitas de boniato que, os lo prometo, le dan un dulzor y una jugosidad inesperados que os sorprenderán gratamente.

Ingredientes para nuestra pizza estrella

  • Una base de masa de pizza fina casera (o comprada, si no tenéis tiempo, que no pasa nada).
  • Tomate natural triturado o una buena salsa de tomate casera.
  • Queso Manchego curado, rallado.
  • Jamón York de buena calidad, cortado en lonchas finas o en taquitos.
  • Orégano seco.
  • Un boniato mediano.
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Paso a paso para una pizza de diez (y un poco más)

Primero, encended el horno y precalentadlo a unos 200°C con calor arriba y abajo. La masa fina necesita un golpe de calor fuerte para quedar crujiente.

Mientras se calienta, si vuestra masa es casera, estiradla bien finita. Si es comprada, ya la tendréis lista. Colocadla en una bandeja de horno con papel vegetal.

Extendemos el tomate por toda la base, dejando un pequeño borde. Luego, una capa generosa de queso Manchego rallado. El Manchego curado le da un sabor mucho más profundo y adulto que otros quesos, ¡ya veréis qué diferencia!

Ahora, repartimos el jamón York. Yo lo corto en trocitos no muy grandes para que se integre bien. Y aquí viene la magia del boniato: peladlo y, con ayuda de un pelador de verduras, haced unas hebras o tiras muy finas.

Repartidlas por encima de la pizza. No os paséis, es solo un toque. Espolvoread con orégano.

Y aquí va el truco de la abuela (o de la madre, más bien): el boniato que os sobre, no lo guardéis. Cortadlo en bastones o trozos más grandes, rociadlos con un poquito de aceite de oliva y sal, y ponedlos en otra bandeja o directamente junto a la pizza en la misma bandeja si cabe.

Hornead la pizza unos 10-15 minutos, o hasta que la masa esté dorada y el queso burbujeante. El boniato también se asará a la perfección y os servirá de guarnición.

Una vez hecha, sacadla del horno, dejadla reposar un par de minutos antes de cortarla en porciones. Servidla con los trozos de boniato asado a un lado, para que cada uno se sirva a su gusto. ¡Es una delicia completa!

El rincón de Mila: Aprovechamiento y sabor en cada bocado

Mirad, cuando hacemos pizza en casa, no solo ahorramos una buena cantidad de dinero comparado con pedirla fuera, sino que controlamos los ingredientes. Podemos usar un buen tomate, un queso de verdad, y añadir verduras que quizás no esperaríamos.

El truco de asar el boniato junto con la pizza no es solo por el sabor, que es espectacular, es por pura economía doméstica y eficiencia. Estamos aprovechando el horno al máximo, y así, con el mismo gasto de energía, tenemos una guarnición saludable y deliciosa lista para acompañar la pizza o para la cena del día siguiente.

Es una lección sencilla de cómo sacar partido a cada recurso, algo que me enseñaron mis padres y que siempre he puesto en práctica en mi casa.

Además, involucrar a los niños en la preparación de la pizza (que pongan el tomate, el queso o el jamón) es una forma fantástica de pasar tiempo juntos y de que se animen a probar cosas nuevas.

Conservación y variaciones para no aburrirse

Si os sobra alguna porción (¡cosa rara en mi casa!), podéis guardarla en un recipiente hermético en la nevera hasta 2-3 días. Para recalentarla, un golpe de horno o incluso en una sartén tapada a fuego bajo para que la masa vuelva a coger ese puntito crujiente.

Evitad el microondas si queréis que quede sabrosa.

Y si queréis variar, el mundo de la pizza es infinito. Podéis cambiar el jamón York por atún, unas anchoas, pollo desmenuzado. En lugar de Manchego, un buen queso de cabra o mozzarella.

Y con las verduras, imaginación al poder: calabacín, champiñones, pimientos… Pero probad primero esta con boniato, que os va a sorprender.

 

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Pizza casera de queso y jamón York y toques de boniato
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