Empanada de pollo y champiñón en masa de hojaldrenes
A ver, mirad, ¿cuántas veces nos pasa que preparamos un buen pollo asado el domingo, con toda la ilusión del mundo, y al final sobra un trocito de pechuga por aquí, una alita por allá? En mi casa, eso era ley.
Y os juro que al principio me frustraba, pensaba: «otro taper más para la nevera, que luego nadie se come…» Pero, ¿sabéis qué? Con los años, una aprende que esos ‘restos’ son en realidad un tesoro. ¡Son el punto de partida para una nueva delicia!
Y así, con esa filosofía de «aquí no se tira nada y se reinventa todo», nació en mi cocina una de las recetas más aplaudidas por mis tres fieras y, admitámoslo, por mi marido también.
Hoy os traigo una de esas recetas que en casa llamamos ‘magia de la nevera’: una deliciosa Empanada de pollo y champiñón en masa de hojaldre. Es la solución perfecta para darle una segunda vida a ese pollo asado que se quedó huérfano y convertirlo en una cena de lujo, sin apenas esfuerzo.
Es el plato ideal cuando una madre como yo llega a casa después de un día ajetreado y quiere poner algo rico en la mesa, que guste a todos y que, además, no suponga una hora extra de cocina.
Porque lo mejor de la empanada es eso: que se prepara con lo que hay, se hornea y ¡listo! Un plato completo, sabroso y que alimenta el alma, que es lo importante.
La magia de la Empanada de pollo y champiñón en masa de hojaldre: ¡Nada se tira!
Esta empanada es un abrazo en forma de comida. Una base crujiente de hojaldre, un relleno jugoso y lleno de sabor con ese pollo que ya estaba cocinado, unos champiñones que le dan un toque terroso delicioso, una bechamel suave que lo une todo y, para rematar, un gratinado de queso que siempre triunfa.
Es versátil, económica y, lo más importante, siempre saca una sonrisa.
Ingredientes que necesitamos:
- 2 láminas de masa de hojaldre (mejor si son rectangulares)
- 300-400 gramos de pollo asado o cocido desmenuzado (el que os haya sobrado)
- 200 gramos de champiñones frescos, laminados
- 1 cebolla mediana, picadita fina
- 2 dientes de ajo, picados (opcional, pero le da un toque)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- Para la bechamel:
- 2 cucharadas de mantequilla o aceite
- 2 cucharadas de harina de trigo
- 500 ml de leche (entera o semidesnatada)
- Nuez moscada (una pizca)
- Sal y pimienta
- 100 gramos de queso rallado (emmental, mozzarella o el que más os guste para gratinar)
- 1 huevo batido (para pintar el hojaldre)
El paso a paso de nuestra empanada mágica
Mirad, lo primero es tener el pollo listo. Si lo tenéis de un asado, perfecto. Si no, podéis cocer unas pechugas y desmenuzarlas. Que quede en trocitos pequeños, para que se integre bien en el relleno.
En una sartén grande, poned un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté caliente, echad la cebolla picadita y el ajo. Dejad que se poche a fuego medio, hasta que esté transparente y blandita. Es importante darle su tiempo para que suelte todo su dulzor.
Luego, incorporad los champiñones laminados. Subid un poquito el fuego para que suelten el agua y se doren bien. Una vez que estén hechos, añadid el pollo desmenuzado, salpimentad al gusto y dadle un par de vueltas para que se mezclen los sabores. Retirad del fuego y reservad.
Ahora, vamos con la bechamel. En un cazo, fundid la mantequilla o calentad el aceite. Añadid la harina y removed bien durante un minuto para que se cocine y no sepa a crudo (esto es el ‘roux’).
Poco a poco, id añadiendo la leche caliente sin dejar de remover con unas varillas para evitar grumos. Cuando espese a vuestro gusto, salpimentad y añadid una pizca de nuez moscada. La bechamel tiene que quedar ni muy líquida ni muy espesa, que envuelva bien el relleno.
Mezclad el pollo, los champiñones y la cebolla con la bechamel. Aseguraos de que todo el relleno quede bien jugoso y ligado.
Precalentad el horno a 180°C. Extendéis una lámina de hojaldre sobre un papel de horno en la bandeja del horno. Echad el relleno en el centro, dejando un borde de un par de centímetros sin rellenar. Espolvoread con el queso rallado por encima del relleno.
Cubrid con la otra lámina de hojaldre. Sellad bien los bordes, podéis usar un tenedor para prensarlos. Con un cuchillo, haced unos pequeños cortes en la parte superior para que salga el vapor y pintad toda la superficie con el huevo batido.
Hornead durante unos 25-30 minutos, o hasta que el hojaldre esté dorado y crujiente. ¡Y listo! Dejadla reposar unos minutos antes de cortarla y servirla.
El rincón de Mila: Ahorro y enseñanza en la cocina
En mi casa, esta empanada era la prueba de que se puede comer de lujo con lo que ya tienes. Es una forma estupenda de enseñar a los niños (y no tan niños) el valor de no desperdiciar la comida y la creatividad que se puede aplicar en la cocina.
Cuando mis hijos veían cómo el pollo «aburrido» se convertía en una empanada dorada y tentadora, entendían que la comida es un recurso valioso. Además, al usar ingredientes que ya tienes, ¡el ahorro en la cesta de la compra es notable! Animaos a que os ayuden a desmenuzar el pollo o a sellar los bordes, ¡se sentirán parte de la magia!
Conservación y variaciones
Esta empanada está de vicio recién hecha, calentita, pero también aguanta muy bien al día siguiente, fría o templada. Si os sobra, guardadla en un recipiente hermético en la nevera, y os durará 2-3 días. Para calentarla, un golpe de horno y recuperará parte de su crujiente.
En cuanto a las variaciones, podéis añadir otras verduras al sofrito (puerro, pimiento), cambiar el pollo por carne picada, o añadir un toque de especias como pimentón. ¡Imaginación al poder!

